Seis correos para encontrar una hora que valga.
Abres los huecos que te convienen. Él elige uno, y asunto resuelto.
Gratis, sin tarjeta.
Cómo funciona
Tus huecos, su elección, un aviso.
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Abres tus huecos — los que te convienen, no los que decide una agenda.
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Él elige uno, y contesta a tus preguntas antes incluso de hablar contigo.
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Un aviso sale 24 horas antes, y otro una hora antes. Por los dos lados.
El detalle
Lo que cambia, línea a línea
- Seis correos para encontrar una hora que valga.
- Tu enlace, tus huecos. Él elige entre ellos.
- Te llaman cuando tienes las manos ocupadas.
- Abres los huecos que te convienen. Él reserva dentro.
- Llega una solicitud con tres líneas y nada más.
- Un formulario hace las preguntas correctas por ti.
- Apuntas las solicitudes en una libreta, y luego buscas la libreta.
- Cada solicitud llega al mismo sitio, con hora y fecha.
- Repites las mismas preguntas en cada primera llamada.
- Ya las ha contestado antes de hablar contigo.
- Una cita olvidada, un desplazamiento para nada.
- Un aviso sale 24 horas antes, y otro una hora antes. Por los dos lados.
Las objeciones
Las preguntas que te haces
¿Mis clientes ven mi agenda?
No. Ven huecos libres, nada más. Lo que haces entre dos citas es asunto tuyo.
¿Cómo se activa la página de reservas?
Está cerrada mientras no la abras. Defines tus horarios, activas, y tu enlace queda accesible.
¿Y las solicitudes que no son citas?
Un formulario hace las preguntas correctas por ti. Las respuestas llegan al mismo sitio, con hora y fecha, y las encuentras sin buscar.
La cita se cuadra sin ti.
Ni seis correos. Ni una llamada mientras tienes las manos ocupadas.
Un enlace, y la disponibilidad de él dentro de la tuya.
Gratis, sin tarjeta.
