«¿Cómo va esto?» Por tercera vez esta semana.
Un enlace con tu nombre. Mira cuando quiere, y te deja trabajar.
Gratis, sin tarjeta.
Cómo funciona
Un enlace, ninguna cuenta que crear.
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Compartes un enlace con tu nombre y tu logotipo.
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Confirma su dirección una vez. Sin cuenta y sin contraseña que recordar.
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Ve la etapa en curso, sus documentos, y aprueba lo que espera su respuesta.

El detalle
Lo que cambia, línea a línea
- «¿Cómo va esto?» Por tercera vez esta semana.
- Un enlace con tu nombre. Mira cuando quiere.
- Escribe a las nueve de la noche porque no ve nada avanzar.
- Ve la etapa en curso, y te deja trabajar.
- Tu carpeta compartida es un desorden. Te da reparo abrirla delante de él.
- Solo ve lo que le concierne. Tus otros clientes se quedan contigo.
- Reenvías el mismo archivo por tercera vez.
- Lo encuentra él solo, siempre en la misma dirección.
- Esperas una validación que no llega nunca.
- Aprueba, comenta o pide una corrección, sobre el propio elemento.
- Seis clientes, y ya no sabes quién espera qué.
- Una tabla. Seis líneas. Diez segundos para saberlo.
- Cuentas el avance en un correo semanal que nadie lee.
- Ya está al tanto. A ti te queda el tiempo del correo.
Las objeciones
Las preguntas que te haces
¿Mi cliente tendrá que crear una cuenta?
No. Recibe un enlace, confirma su dirección una vez, y entra. Se queda dentro durante una semana.
¿Ve a mis otros clientes?
Solo ve lo que le concierne. Tus otros expedientes se quedan contigo, y nada en su espacio deja adivinar que existen.
¿El espacio lleva mi nombre?
Tu nombre, tu logotipo, tu color. Ya desde la cuenta gratuita, sin ninguna marca de Flowayz impuesta.
Ya está al tanto.
Deja de escribirte a las nueve de la noche para saber cómo va.
A ti te queda el tiempo del correo semanal que nadie leía.
Gratis, sin tarjeta.
